La primera bebida de cola fue patentada en Estados Unidos en el año 1945 y sin duda con mucho éxito, 65 años después es la más consumida en el mundo.
Las bebidas de cola son gaseosas elaboradas con agua carbonatada, matizadas con colorante caramelo y endulzadas con edulcorantes nutritivos (azúcar o jarabe de maíz de alta fructosa) o no nutritivos (aspartamo, acesulfamo de potasio, sucralosa, sacarina o ciclamato de sodio).
Contienen, además, aditivos permitidos, como saborizantes, preservantes (benzoato de sodio, sorbato de potasio), acidulantes (ácido fosfórico, ácido cítrico) y otros; también contienen cafeína, en cantidades variables entre los distintos productos.
Un consumo eventual y muy moderado de bebida gaseosa (1 vaso pequeño) no debería representar un riesgo para la salud. Sin embargo cuando hablamos de niños o consumos excesivos incluso en adultos, es sin duda un promotor de la obesidad y malnutrición, descalcificación ósea, hipertensión arterial entre otros problemas de salud.
El ácido fosfórico es un conservante presente en las bebidas gaseosas, el consumo diario en los niños representa un exceso de fósforo en la dieta, que a mediano plazo, trae un efecto desmineralizante en huesos y dientes afectando directamente el crecimiento. Las bebidas light contienen la misma concentración de este compuesto.
Otro ingrediente perjudicial en particular para los niños, es la cafeína su contenido en un tamaño personal es equivalente a media taza de café. Por su efecto estimulante, puede alterar la conducta y significativamente el sueño de los niños.
Las bebidas gaseosas no tienen ningún aporte nutricional salvo energético derivado de la alta concentración de azúcar, no aporta vitamina, minerales, ni otro nutriente saludable, es lo que se considera un alimento de “calorías vacías”. Un estudio realizado en el 2005 en Chile por SENARC encontró como contenido máximo 108 gramos de azúcar por litro de bebida de cola, lo que equivale a 3 cucharadas de azúcar por vaso de 200 ml.
Una botella de 600ml (2 vasos y medio) de gaseosa, puede contener 17 cucharaditas de azúcar lo que equivale a 250 kcal aprox. La dieta promedio requiere 2000 kcal provenientes de alimentos saludables, si agregamos el aporte calórico de las gaseosas tendremos como resultado sobrepeso y obesidad.
Ingerir alimentos con altos contenidos de azúcar motiva un desbalance de la glucosa sanguínea, el organismo responde con una rápida salida de insulina para mantener el equilibrio asimilando la glucosa de la sangre, pronto estos niveles resultan bajos con la consiguiente necesidad de ingerir más azúcar.