La diferencia entre terapia cognitiva y cognitivo-conductual radica en el nivel de inferencia y enfoque teórico de partida, manteniendo cada uno distintos axiomas. El enfoque cognitivo considera que dentro del proceso cognitivo pueden localizarse explicaciones sobre la conducta basadas en la propia cognición. Desde el enfoque cognitivo-conductual la explicación de la conducta sólo puede sustentarse en el medio y no en conceptos intrapsíquicos (dentro de la mente). Se mantienen por tantos distintos axiomas de partida. La práctica clínica suele presentar muchas semejanzas con independencia del enfoque teórico de partida, dada una realidad social común. Un gran conjunto de síntomas clínicos pueden ser explicados a través de la cognición, por ejemplo el estrés psicosocial. La terapia cognitiva está muy interesada en informar a la gente que busca ayuda para sus problemas emocionales, acerca de la forma en que se va a trabajar en el tratamiento y de las metas que se van a plantear. El paciente tiene derecho a saber en qué consiste el tipo de terapia que está eligiendo, siendo además este conocimiento útil de por sí a los fines terapéuticos. En la terapia cognitiva la relación terapéutica se asienta en un Modelo de Aprendizaje. De esta manera se espera que el paciente vaya incorporando las técnicas que le enseña el terapeuta. Con el tiempo, aun después de haber terminado el tratamiento, los pacientes se encuentran asumiendo en forma espontánea en lo cotidiano el rol de terapeutas de sí mismos en un diálogo interno que les permite seguir aprendiendo. Esto no significa que no puedan recurrir a un profesional cuando sea necesario. Por el contrario, incluso se recomiendan entrevistas de seguimiento (control de la situación del paciente) durante los años posteriores a la finalización del tratamiento. El objetivo de la terapia cognitiva es ayudar al paciente a manejarse mejor con su vida. No se considera que la meta sea "curar", ya que para curar tiene que haber algo enfermo y muchas veces es difícil definir el límite entre lo sano y lo enfermo. En este sentido, la terapia cognitiva se propone enseñar un modelo para enfrentar problemas emocionales (depresión, miedos, dificultades sociales, etc.) que el paciente pueda luego utilizar por sí mismo. En cambio, la terapia cognitivo conductual, se aboca a modificar comportamientos y pensamientos, antes que brindarle al paciente la oportunidad de simplemente descargar sus sentimientos. Está orientada hacia el presente, se investiga el funcionamiento actual y no hay mayores exploraciones del pasado, aunque por supuesto se hace una historia clínica y se pone énfasis en los patrones disfuncionales actuales de los pensamientos y conductas; aunque últimamente algunos terapeutas cognitivos, El énfasis está puesto más en el “Qué tengo que hacer para cambiar” que en el “Por qué”. Muchas veces, el explorar expresamente y conocer cuáles son los motivos de lo que nos ocurre no alcanza a brindar una solución y no es suficiente para producir un cambio. Se utiliza terapias a corto plazo. Pone énfasis en la cuantificación, y se pueden medir los progresos obtenidos Desde la primera sesión se administran cuestionarios y planillas en los que se evalúan los síntomas específicos, en su frecuencia, duración, intensidad y características. Esta medición es repetida periódicamente hasta la sesión final, para tener una idea del cambio obtenido. La relación terapeuta-paciente es de colaboración y el enfoque es didáctico. Paciente y terapeuta se comprometen a trabajar con un objetivo común. Al comienzo de cada sesión el terapeuta indaga acerca de los problemas en los que el paciente focalizó su trabajo y cuáles necesita resolver en ese momento. Al concluir la sesión, le pregunta si ha hecho algún progreso al respecto. Utiliza planes de tratamiento. Generalmente, la terapia utiliza planes específicos de tratamiento para cada problema, no utilizando un formato “único” para las diversas consultas. Propone una continuidad temática entre las sesiones Tiene una base empírica y trabaja con la participación activa del paciente. Las tesis cognitivo-conductuales han sido ampliamente comprobadas respecto de su eficacia para tratar una variedad de trastornos. Es decir, más que simplemente decir que funciona, esta comprobado que funciona |